Finasterida y memoria: riesgos cognitivos
Riesgos cognitivos de la finasterida: posibles fallos de memoria y alteración del sistema colinérgico, según una investigación reciente.

El lado oscuro de la finasterida: riesgos cognitivos y alteración colinérgica
La finasterida, un medicamento que se receta mucho para la hiperplasia benigna de próstata y la alopecia androgénica, ha sido elogiada por su eficacia. Sin embargo, cada vez hay más evidencia de que este fármaco tan usado puede conllevar riesgos importantes y poco valorados, sobre todo en lo que toca al funcionamiento del cerebro. Mientras muchos pacientes y médicos se fijan en sus beneficios, una mirada más atenta a sus posibles efectos secundarios revela implicaciones preocupantes para la salud cognitiva.
Un estudio publicado en Psychoneuroendocrinology por Ashutosh Ahire et al. (2021) plantea serias dudas sobre los efectos cognitivos y conductuales de la finasterida. El trabajo, que analiza cómo afecta la finasterida al aprendizaje espacial, a la memoria y a la cognición social en ratas, apunta a una posible alteración del sistema colinérgico, una pieza clave de la función cognitiva. Son hallazgos que no conviene tomar a la ligera, porque sugieren que la finasterida puede suponer una amenaza real para la salud mental.
Neuroesteroides, 5-alfa-reductasa y salud cerebral
Los neuroesteroides, como la alopregnanolona, son esenciales para mantener distintas funciones cerebrales: la regulación del ánimo, los procesos cognitivos y la respuesta al estrés. Se producen en el cerebro gracias a la acción de enzimas como la 5-alfa-reductasa (5α-R). La finasterida actúa inhibiendo la 5α-R, lo que reduce los niveles de neuroesteroides como la alopregnanolona.
Ese mecanismo es la base de la eficacia de la finasterida en enfermedades relacionadas con la dihidrotestosterona (DHT), pero también enciende una alarma. Inhibir la síntesis de neuroesteroides podría tener consecuencias no buscadas y potencialmente peligrosas para el funcionamiento del cerebro. Los informes clínicos han documentado casos de disfunción cognitiva, depresión y ansiedad en personas que tomaban finasterida, pero los mecanismos de fondo seguían sin aclararse, hasta ahora.
El estudio: el efecto cognitivo de la finasterida en ratas
El trabajo de Ahire y su equipo buscaba reproducir estos efectos secundarios cognitivos en ratas, con un entorno controlado para investigar cómo puede dañar la finasterida el funcionamiento del cerebro. Se usaron ratas Wistar macho, sometidas a una tarea de laberinto radial (RAM) con recompensa parcial para evaluar su aprendizaje espacial y su memoria. Después de aprender la tarea, las ratas recibieron el vehículo (HPβCD) o finasterida a dosis de 30 o 100 mg/kg durante siete días, y la retención de la memoria se midió el octavo día.
Más allá de la memoria, el equipo investigador estudió también la cognición social mediante una prueba de interacción social. Esa prueba medía cuánto tiempo pasaban las ratas interactuando con otra rata frente a un objeto inanimado, lo que permite valorar su sociabilidad y sus preferencias sociales, un ámbito de la cognición que en las personas suele asociarse al bienestar emocional.
Tras las pruebas conductuales, las ratas fueron sacrificadas para medir la actividad de la acetilcolinesterasa (AChE) en regiones cerebrales clave. La AChE es la enzima encargada de degradar la acetilcolina, un neurotransmisor esencial para el aprendizaje y la memoria. Al examinar su actividad, el equipo quería detectar posibles alteraciones del sistema colinérgico provocadas por la finasterida.
Hallazgos inquietantes: deterioro cognitivo y disfunción colinérgica
Los resultados del estudio resultan preocupantes y señalan los posibles peligros de tomar finasterida.
1. Déficits graves de memoria:
El estudio observó que las ratas tratadas con la dosis más alta de finasterida (100 mg/kg) mostraban una afectación significativa en la tarea del laberinto radial. En concreto, cometían más errores y su retención de la memoria caía de forma marcada, lo que apunta a déficits serios en la capacidad de recordar lo aprendido. Esto encaja con las quejas cognitivas que describen algunas personas que han tomado finasterida, y plantea la pregunta de si esos efectos también se dan en humanos.
2. Cognición social alterada:
En la prueba de interacción social, las ratas tratadas con finasterida mostraron un descenso preocupante de la sociabilidad. Pasaban menos tiempo interactuando con otra rata y no mostraban preferencia entre una rata conocida y una nueva. Estos hallazgos sugieren que la finasterida puede alterar el reconocimiento y la interacción sociales, un efecto que podría tener implicaciones importantes para la salud mental, dado el peso que tienen los vínculos y el trato con los demás en el bienestar de las personas.
3. El sistema colinérgico, en jaque:
Los análisis bioquímicos revelaron que la finasterida reducía la actividad de la AChE en regiones cerebrales clave, como la corteza frontal, el hipocampo y el septo. Esa reducción apunta a una alteración del sistema colinérgico, fundamental para los procesos cognitivos. Dado el papel de la acetilcolina en la memoria y el aprendizaje, los hallazgos sugieren que la finasterida podría estar interfiriendo en funciones cerebrales básicas y provocando un deterioro cognitivo.
Repensar la finasterida: sopesar los riesgos cognitivos
El estudio de Ahire et al. nos obliga a asumir una posibilidad incómoda: que la finasterida, eficaz para ciertas enfermedades, conlleve riesgos cognitivos importantes. Los indicios de déficits de memoria, de cognición social alterada y de actividad colinérgica perturbada en ratas no se pueden ignorar, sobre todo por el paralelismo con los síntomas que describen las personas que la han tomado.
La alteración del sistema colinérgico resulta especialmente preocupante. La acetilcolina es un neurotransmisor clave en la atención, el aprendizaje y la memoria. Las alteraciones de este sistema se han relacionado con trastornos cognitivos graves, entre ellos la enfermedad de Alzheimer. Que la finasterida parezca dañar este sistema sugiere que su uso podría contribuir a un deterioro cognitivo a largo plazo, un riesgo que exige seguir investigando.
Conclusión: llamada a la prudencia
La finasterida lleva años recetándose de forma masiva, pero los hallazgos de este estudio apuntan a que sus efectos secundarios cognitivos pueden ser más graves y más extendidos de lo que se creía. Pacientes y profesionales sanitarios deben sopesar los posibles beneficios de la finasterida frente al riesgo de un daño cognitivo grave. Quien note síntomas cognitivos o emocionales mientras la toma debería buscar atención médica de inmediato.
Hace falta con urgencia más investigación para entender del todo por qué mecanismos afecta la finasterida al funcionamiento del cerebro y para desarrollar formas de reducir esos efectos. Hasta entonces, la prudencia debería guiar su uso, sobre todo en poblaciones ya vulnerables al deterioro cognitivo.
No se puede subestimar la posibilidad de que la finasterida cause un daño cognitivo duradero. A medida que entendemos mejor los neuroesteroides y el sistema colinérgico, crece también nuestra responsabilidad de asegurar que los tratamientos sean seguros, y no solo eficaces. Los hallazgos de este estudio recuerdan de forma cruda que los beneficios de cualquier medicamento deben sopesarse con cuidado frente a sus riesgos, más aún cuando esos riesgos afectan al delicado funcionamiento del cerebro humano.