Las bases genéticas del PFS
Un nuevo estudio revela cambios genéticos en el síndrome post-finasterida y vincula el PFS a una alteración del receptor de andrógenos.

Las bases genéticas del síndrome post-finasterida (PFS)
El síndrome post-finasterida (PFS) es una enfermedad grave que afecta a algunos hombres que han usado un inhibidor de la 5-alfa-reductasa (5-ARI) concreto contra la caída del pelo. Se ha debatido mucho sobre su causa exacta, pero la investigación reciente empieza a descubrir los cambios biológicos asociados a esta enfermedad. Un estudio publicado en el Journal of Sexual Medicine analizó esos cambios comparando el perfil genético de hombres con PFS con el de personas sanas. Participaron 26 hombres con PFS y 26 hombres sanos, y el trabajo se centró en la expresión génica de células de la piel del pene para buscar explicaciones a los síntomas persistentes del PFS.
Los resultados fueron llamativos: 1.446 genes estaban sobreexpresados y 2.318 infraexpresados en quienes sufrían PFS, frente a los controles sanos. Uno de los hallazgos más importantes fue el aumento de la actividad del gen del receptor de andrógenos en los pacientes con PFS, que podría ayudar a explicar los síntomas duraderos que sufren. Llama la atención que, pese a esa mayor actividad del receptor, no hubiera un aumento equivalente de la actividad androgénica en sangre. Eso indica que los efectos del PFS podrían estar localizados en tejidos concretos y no ser un problema sistémico.
Estos hallazgos subrayan los riesgos graves que conlleva usar este 5-ARI. El PFS no es solo un problema psicológico: tiene una base genética real que puede provocar problemas duraderos de salud sexual, psicológica y física. La investigación aporta una evidencia decisiva de que los cambios asociados al PFS no son imaginados, sino que están profundamente arraigados en la biología de las personas afectadas.
El estudio aporta datos valiosos, pero tiene limitaciones. Se centró únicamente en células de la piel del pene, que pueden no reflejar del todo el alcance del PFS en el conjunto del organismo. Aun así, deja claro que hace falta seguir investigando las bases genéticas de esta enfermedad.
En conclusión, este estudio ofrece una evidencia sólida de que el PFS conlleva cambios genéticos importantes, sobre todo en el funcionamiento de los receptores de andrógenos. Los posibles riesgos de usar este 5-ARI no deberían subestimarse, y quien se lo plantee tiene que sopesar con cuidado los beneficios frente a la posibilidad muy real de desarrollar PFS. Antes de tomar este medicamento es fundamental valorar si el riesgo de una enfermedad para toda la vida compensa el posible beneficio de conservar el pelo.
Lea el estudio completo (en inglés).