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Ansiedad y depresión tras el PFS: cómo afrontarlas

Ansiedad y depresión tras el síndrome post-finasterida: cómo afecta el PFS a la salud mental, qué ayuda a sobrellevarlo y dónde pedir apoyo.

PorMorten SkovPublicadoActualizado

El síndrome post-finasterida (PFS) es difícil de sobrellevar, y no solo en lo físico. Muchas personas afectadas cuentan que sufren ansiedad y depresión intensas como parte de sus síntomas. Este artículo ofrece algunas pautas para afrontar esas dificultades y subraya la importancia de buscar apoyo.

Aviso

No somos profesionales sanitarios. Lo que se cuenta aquí procede de la experiencia de las personas afectadas. Consulte siempre con su médico o médica antes de tomar decisiones sobre el tratamiento de su salud mental.

Reconocer el impacto en la salud mental

Para muchas personas, el PFS trae consigo un impacto psicológico profundo. La ansiedad y la depresión son frecuentes, y a veces esos síntomas resultan abrumadores. Conviene reconocer que esas emociones forman parte del cuadro clínico y que hay muchas más personas en su misma situación. Admitirlo es el primer paso para poder manejarlas.

Pasos prácticos para manejar la ansiedad y la depresión

1. Pida apoyo

Una de las cosas más importantes que puede hacer es pedir apoyo. Ya sea hablando con una amistad o un familiar de confianza, entrando en un grupo de apoyo o acudiendo a terapia profesional, el contacto con otras personas alivia la sensación de aislamiento y desesperanza. Puede entrar en nuestros grupos de WhatsApp y encontrar a personas que entienden lo que está viviendo.

2. Pruebe la atención plena y las técnicas de relajación

Las prácticas de atención plena, como la meditación o los ejercicios de respiración profunda, ayudan a manejar la ansiedad porque lo mantienen anclado en el momento presente. Incluso unos minutos de meditación tienen un efecto calmante y facilitan afrontar emociones que desbordan.

3. Mantenga una rutina saludable

Ceñirse a una rutina da sensación de estabilidad. Procure mantener horarios de sueño regulares, aunque el descanso esté alterado, y haga algo de ejercicio suave o actividades al aire libre, que levantan el ánimo. Comer de forma equilibrada y beber suficiente agua también son claves para el bienestar mental.

4. Valore la ayuda profesional

Si los síntomas de ansiedad y depresión se vuelven inmanejables, buscar ayuda de un profesional de la salud mental es un paso sensato. La psicoterapia, el asesoramiento o la psiquiatría pueden darle el apoyo y el tratamiento que quizá necesite. Allí también podrá estudiar qué opciones encajan en su situación concreta, aunque conviene comentar cualquier tratamiento con su médico o médica.

Notifique sus efectos secundarios

Además de manejar sus síntomas, es fundamental notificar cualquier efecto adverso a la agencia del medicamento de su país; en España, a la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS). Así se contribuye a entender mejor el PFS y puede ayudar a que avancen su reconocimiento y su tratamiento. Asegúrese de que quien le atiende notifica sus síntomas, aunque se muestre reticente. Cómo hacerlo, en nuestra guía para notificar efectos adversos.

Para saber más

Cuidar la salud mental es una parte esencial de vivir con PFS. Si pide apoyo y da pasos por su cuenta, afrontará mejor las dificultades. Mantenga el contacto con otras personas afectadas a través de nuestros grupos de WhatsApp y siga informándose con nuestros materiales.

Y no olvide inscribirse en el registro de pacientes para estar al día de las novedades y de las iniciativas de apoyo.

Si está pasando por un momento difícil: 024 (gratuito, 24 horas)717 003 717 Teléfono de la EsperanzaBuscar una línea de ayuda en su país