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Finasterida: la pista molecular de los efectos sexuales

Un estudio busca el vínculo molecular entre la finasterida y los efectos sexuales persistentes: cambios en el receptor de andrógenos y su impacto.

PorMorten SkovPublicadoActualizado

La finasterida, un medicamento que se receta con frecuencia para la alopecia androgénica masculina, se ha asociado a distintos efectos sexuales, entre ellos la disfunción eréctil, la infertilidad y la pérdida de libido. Antes se pensaba que esos efectos eran pasajeros, pero estudios recientes han mostrado que pueden persistir mucho tiempo después de dejar el fármaco. Este artículo se adentra en un estudio pionero que explora los posibles mecanismos moleculares detrás de esos efectos sexuales persistentes.

El papel del receptor de andrógenos (AR) y la densidad nerviosa

El estudio, publicado en PLoS ONE, quería investigar si la expresión del receptor de andrógenos (AR) y la densidad nerviosa en el tejido del prepucio guardaban relación con los efectos sexuales persistentes en hombres que habían tomado finasterida. La investigación se centró en hombres que referían una disfunción sexual prolongada, con pérdida de sensibilidad en el pene, incluso después de dejar la finasterida. Al compararlos con controles sanos que nunca habían tomado el fármaco, el equipo buscaba detectar diferencias moleculares significativas.

Diseño del estudio y participantes

Se trata de un análisis retrospectivo de casos y controles con dos grupos:

  • Casos: ocho hombres de 29 a 43 años con efectos sexuales, entre ellos pérdida de sensibilidad en el pene, durante más de seis meses tras dejar la finasterida.
  • Controles: once hombres sanos de 23 a 49 años a los que se había practicado una circuncisión por fimosis y que nunca habían tomado finasterida ni fármacos similares.

Todos los participantes dieron su consentimiento informado y se les practicó una pequeña extirpación de tejido del prepucio. El equipo investigador analizó después esas muestras para medir la expresión del AR y la densidad nerviosa.

Hallazgos principales

El estudio reveló varios resultados importantes:

  • Mayor expresión del AR: la densidad de AR en los núcleos de las células epiteliales y estromales era significativamente más alta en los casos que en los controles. En concreto, el porcentaje medio de células AR-positivas en el tejido epitelial y en el estromal fue del 80,6 % y del 40,0 % en los casos, frente al 65,0 % y el 23,4 % en los controles.
  • Densidad nerviosa: pese a las diferencias en la expresión del AR, la densidad nerviosa del tejido del prepucio era similar en los dos grupos, lo que sugiere que los cambios estructurales de los nervios no explican la pérdida de sensibilidad.
  • Relación entre AR y testosterona: la proporción entre células estromales AR-positivas y los niveles de testosterona en sangre resultó ser el doble de alta en los casos que en los controles. Eso apunta a un posible mecanismo de retroalimentación, en el que el aumento de la expresión del AR compensaría unos niveles de andrógenos más bajos.

Qué implican estos hallazgos

Estos resultados aportan la primera evidencia molecular objetiva que relaciona el aumento de AR en determinados tejidos con los efectos sexuales prolongados que sufren algunos hombres tras tomar finasterida. El estudio sugiere que esos efectos persistentes podrían deberse a una mayor sensibilidad o a una respuesta compensatoria del AR ante la falta de dihidrotestosterona (DHT), que la finasterida reduce.

La investigación plantea además preguntas importantes sobre el impacto a largo plazo de la finasterida en los tejidos sensibles a los andrógenos, sobre todo en hombres jóvenes que la toman durante periodos largos. Los hallazgos subrayan la necesidad de más estudios que exploren los mecanismos detrás de estos efectos persistentes y que permitan desarrollar formas de mitigarlos.

Conclusión

Este estudio supone un paso adelante importante para entender la base molecular de los efectos sexuales persistentes asociados a la finasterida. La mayor expresión del AR en los tejidos genitales de los hombres afectados sugiere que el cuerpo podría estar compensando la menor actividad androgénica que causa el fármaco. Los mecanismos exactos, sin embargo, aún están por aclarar del todo.

Mientras siga usándose la finasterida, sobre todo entre hombres jóvenes, es fundamental tener en cuenta estos hallazgos al hablar de los riesgos y los beneficios del medicamento. Los profesionales sanitarios deberían conocer la posibilidad de efectos sexuales prolongados y comentarlos con los pacientes antes de iniciar el tratamiento.

Para quienes sufren efectos persistentes tras dejar la finasterida, estos hallazgos abren una vía nueva para entender su enfermedad y explorar posibles tratamientos.

Estudio original: Immunohistochemical Evaluation of Androgen Receptor and Nerve Structure Density in Human Prepuce from Patients with Persistent Sexual Side Effects after Finasteride Use for Androgenetic Alopecia (en inglés)

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