Noah - cómo los ISRS y los 5-ARI arrasaron mi vida
Noah cuenta lo que vive con PSSD y PFS, y el daño grave que le dejaron un ISRS y un suplemento inhibidor de la 5-alfa-reductasa.

Noah, de Northamptonshire (Reino Unido) - cómo los ISRS y los inhibidores de la 5-alfa-reductasa arrasaron mi vida
Me llamo Noah y quiero contar cómo los ISRS y unos suplementos inhibidores de la 5-alfa-reductasa han arrasado mi vida. Espero que mi historia ayude a dar a conocer estas enfermedades, que le cambian a uno la vida, y que sume al trabajo que se está haciendo por quienes estamos sufriendo y necesitamos desesperadamente comprensión y apoyo.
A finales de 2023, después de empezar la formación para ser psicólogo clínico y de salir de una relación de pareja difícil, tenía muchas ganas de abrir una etapa nueva. Con la idea de llevar una vida más sana y más natural, decidí reducir de forma gradual el citalopram, un ISRS que llevaba varios años tomando sin problemas. Siguiendo la indicación de mi médico o médica de familia, hice la retirada escalonada a lo largo de seis semanas. En ese tiempo tomaba también Pygeum, un suplemento inhibidor de la 5-alfa-reductasa que ya había usado antes sin ninguna dificultad.
En los meses siguientes empecé a notar un deterioro llamativo y alarmante de mi salud mental, muy por encima de nada que hubiera sentido antes. Los síntomas se dispararon: cambios bruscos de humor, episodios de llanto, pensamientos suicidas, problemas cognitivos, despersonalización, desrealización, una rabia intensa, terrores nocturnos, pensamientos intrusivos y una ansiedad que me desbordaba. La intensidad de todo aquello me hizo preguntarme si tenía un trastorno de estrés postraumático por la relación anterior o si incluso estaba entrando en una psicosis.
Después de eso empecé a tener dificultades sexuales, entre ellas disfunción eréctil y entumecimiento genital. Así fue como descubrí la disfunción sexual post-ISRS (PSSD) y la posibilidad de un síndrome de retirada prolongado de los ISRS. Me di cuenta de que había dejado el citalopram mucho más deprisa de lo recomendado, y quedó claro que mis síntomas podían tener que ver con la retirada. Por esas fechas dejé también el Pygeum.
En las semanas siguientes, mientras me debatía sobre si volver a tomar el citalopram, mis síntomas empeoraron. Casi de un día para otro me quedé en cama, desbordado por el tormento psicológico y el deterioro cognitivo, y sin poder trabajar. Empezaron también los síntomas físicos: presión en la cabeza, acúfenos y parestesias. Como creía que todo seguía ligado a la retirada del ISRS, volví a tomar el medicamento con la esperanza de encontrar alivio.
Al principio mis síntomas mejoraron un poco. Pero enseguida apareció un conjunto de dificultades completamente nuevo: embotamiento emocional total, una disfunción cognitiva profunda, pérdida de masa muscular, dolor articular, cambios en el vello corporal, menos sensibilidad y piel flácida y elástica por todo el cuerpo. Los problemas sexuales empeoraron hasta la impotencia completa y una atrofia importante del pene. Fue entonces cuando di con el síndrome post-finasterida (PFS) y entendí que probablemente era lo que tenía, por los suplementos 5-ARI que había estado tomando, y que el empeoramiento brusco e intenso de unas semanas antes podía haber sido un crash.
Como sabía que los ISRS podían empeorar los síntomas del PFS, intenté bajar la dosis, y lo que llegó fue un regreso aún más intenso de los síntomas, incluido lo que creo que era acatisia. Eso me obligó a volver a la dosis que había reinstaurado, pese al miedo de que estuviera empeorando mi PFS.
Desde entonces sigo con esa dosis. Algunos síntomas han mejorado un poco, pero muchos han ido a peor. Ya no vivo en un estado permanente de pavor y terror, pero ahora tengo un embotamiento emocional completo, pensamientos suicidas intrusivos que no paran, un deterioro cognitivo grave, una disfunción sexual total y problemas musculares y de piel que van empeorando. Estoy atrapado en una situación en la que no sé qué síntomas vienen del PFS y cuáles de la retirada del ISRS. Bajar el ISRS podría mejorar los síntomas del PFS, pero también podría reavivar los de la retirada, y esa incertidumbre es insoportable.
Estos síntomas han destruido la vida que tenía. No he podido volver a trabajar y lo más probable es que pierda mi carrera. He perdido mi independencia y he tenido que volver a vivir con mi familia. A todo el aislamiento que esto supone se ha sumado la falta absoluta de apoyo y de comprensión por parte de los profesionales.
Al contar mi historia espero arrojar luz sobre los efectos secundarios devastadores de estos medicamentos y suplementos. Quiero apoyar el trabajo que se está haciendo para dar a conocer estas enfermedades, ampliar el apoyo y, en última instancia, encontrar tratamientos eficaces que nos permitan recuperar nuestras vidas.
Este relato se ha traducido del inglés.