Sam, 25 años, con síndrome post-finasterida
Sam tiene 25 años y dejó la finasterida, pero los efectos físicos y psicológicos siguen ahí. Por qué pide investigación y reconocimiento.
Sam, de 25 años, cuenta su durísima experiencia con el síndrome post-finasterida (PFS) tras tomar finasterida, un medicamento muy popular contra la caída del pelo. Aunque dejó el fármaco, Sam sigue sufriendo efectos secundarios físicos, neurológicos y sexuales graves y persistentes. El PFS, que afecta sobre todo a hombres jóvenes que toman el medicamento por la caída del pelo, no tiene tratamiento eficaz y puede acarrear consecuencias devastadoras, entre ellas la discapacidad, el aislamiento e incluso el suicidio.
La historia de Sam deja clara la necesidad urgente de más investigación sobre el PFS, para entender y abordar esta enfermedad incapacitante. Su testimonio subraya además la importancia de poder decidir sobre la propia salud con información completa, y anima a otras personas con enfermedades parecidas a contar lo que les ha pasado y a apoyar la investigación en marcha.
Quienes estén afectados encontrarán apoyo y más información en PFS Network, que busca activamente donativos para la investigación e historias de pacientes para dar a conocer el problema.
Apoye el trabajo de Moral Medicine
El equipo de Moral Medicine ha hecho un esfuerzo enorme para sacar a la luz estas historias de pacientes. Su trabajo ayuda a dar a conocer enfermedades como el PFS y ofrece un espacio donde quienes las sufren pueden contar lo que les ha pasado. Para apoyar ese trabajo y ver más historias de pacientes, suscríbase al canal de YouTube de Moral Medicine (en inglés).